El poder de decir "NO" - Cartas Egipcias

sábado, 26 de mayo de 2018

El poder de decir "NO"



En la vida vivimos experiencias que de alguna u otra manera, terminan por marcando la historia de nuestra existencia en este plano. Día a día nos enfrentamos con historias que alimentan nuestra alma, nuestro espíritu. Estas historias son las encargadas de ayudarnos a forjar nuestro carácter, son los encargados de mostrarnos cuán capaces podemos llegar a ser, para afrontar cualquier suceso que se nos presente en el camino. Incluso, son las encargadas de generar nuestras propias experiencias, que termina por ayudarnos a ser, en resumidas cuentas, una mejor versión de nosotros mismo.

Todas estas cosas, son las encargadas de hacernos entender lo importante de la existencia. Basada en esa premisa, día a día vamos aprendiendo y adquiriendo aprendizaje que nos ayuda a sobrellevar las fuerzas de nuestra propia vida. Quizás, gran parte de nuestra vida, la pasamos intentando comprender lo que verdaderamente es para nosotros la vida, la trascendencia e incluso la existencia como seres pensantes y a medida en que vamos desarrollando respuestas o nuevas interrogantes en torno a esa idea, también vamos fortaleciendo nuestro espíritu.

Cuando hablamos de todo esto, también debemos referirnos a uno de los aspectos más preponderantes en cuanto a lo que refiere la existencia humana. Esa idea que va más allá de lo tangible y de lo cercano, y nos referimos al Arte de decir: No. A medida que vamos creciendo, forjando anécdotas, consolidando experiencias y estableciendo aprendizajes, también vamos aprendiendo a decir NO cuando es el momento indicado y cuando no.

Si bien la complejidad de las experiencias es distinta en cada individuo, siempre, en algún momento debemos decir NO y en ocasiones deseamos aprender en qué momento decirlo y en qué momento no. Lo cierto de todo, es que la experiencia nos va mostrando, a lo largo de nuestra propia existencia, cual es el momento de decir: ¡Basta, No! y es, bajo esa idea en la que surge la necesidad de replantear ciertas cosas y enfocarnos en decir no, cuando realmente es no. ya que, a veces andamos por la vida dando muchos sí, aun pensando que debíamos decir no, todo por el simple hecho de complacer a los demás. Eso, a la larga, nos va arrebatando la paz y sobretodo, nos va condenando a cosas que verdaderamente no queríamos hacer.

Entorno a este tema se ha escrito mucho, pero existe una obra publicada en 2005 que engloba a perfección esta idea, y la trabaja de manera clara y real. Nos referimos al libro de Hedwig Kellner el cual está titulado: “El arte de decir o”. Ahí él nos cuenta que un “no” pronunciado a tiempo evita malentendidos, discusiones, estrés y mal humor. Dicha acción se ve reforzada por una visión tangible y real de las experiencias que hemos ido adquiriendo en nuestra vida y que, de algún modo nos ayuda a entender esta acción, no como un acto de maldad, sino como un acto de amor y valoración propia. Incluso, es un acto de entendimiento porque nos ayuda a comprender que podemos valorarnos a nosotros mismos, dándonos la capacidad de decir que NO a eso que nos atormenta, nos hace daño o nos roba paz.

Cuando tenemos ciertas conductas de complacencia que no van directamente a nosotros, sino a otra persona, comenzamos a motivar el uso del Sí, como forma de reafirmar ciertas cosas relacionadas a carencias que generan un deseo por complacer a los demás, por encima de nosotros. En el momento justo cuando comenzamos a desarrollar esto, nuestra figura como individuos pierde valor ante la idea de decir sí, a cualquier cosa, incluso, a nuestra propia voluntad.

Es preciso dejar claro que el acto de decir No, puede llegar a ser una acción de valor y amor propio y no de egoísmo hacia el otro. A veces andamos por la vida diciendo si a todo, sin saber las consecuencias de esto en un futuro no muy lejano en nuestra vida, así que debemos ser cuidadosos para evitar de ese modo cualquier tipo de complicación en nuestro camino. Decir no puede llegar a ser una opción saludable para así aliviar el estrés que se puede llegar a desarrollar con el día a día.

Al hablar de esto, debemos ser conscientes de que el miedo a defraudar las expectativas generadas por alguien más, el hecho de querer agradar a todos y sentirnos culpables por situaciones ajenas a nosotros pueden complicar algo tan sencillo como ser conscientes de que todo el mundo, tiene sus propia limitaciones. La era de la complacencia se debe acabar, con esto no quiero decir que alimentemos el egoísmo o la arrogancia, sino que seamos conscientes de nuestro propio valor en el mundo hacia los demás. Lo que proyectas de ti, es lo que el resto del mundo recibe y eso lo sabemos muy bien.

Especialistas en la psicología y en la terapia de grupo de Estados Unidos, consideran que hay ciertas razones a considerar para que una persona diga que no ante ciertas situaciones. Esa serie de razones podrían ser:

1. Cuando decimos que no a alguna especie de objetivo o compromiso No es necesariamente egoísmo, sino que al contrario, se está dando valor a las obligaciones que ya tenemos y eso podrá asegurar poder dedicarle a ellas, verdadero tiempo de calidad.

2. A veces, cuando se hace recurrente una acción a la que normalmente le decíamos sí y decidimos en un momento decir no, eso Abre nuevas oportunidades, lo cual te proporciona tiempo para dedicarte a otros intereses.

3. Cuando decimos si a muchas cosas, eso podría generar sobrecarga y el estrés excesivo producen decaimiento y abren las puertas a las enfermedad, por esa razón No es saludable decir sí a todo.   

A veces suele ser muy difícil determinar cuándo es el momento de decir que no, y sobretodo ver qué actividades merecen nuestro tiempo y atención, como para que uno deje de hacer otras por hacer esas. Por esa razón la Mayo Clinic, en Estado Unidos plantean las siguientes estrategias que nos permiten evaluar las obligaciones y oportunidades que se presentan:

1. Debemos centrarnos en lo más importante, es por ello que siempre debemos estar examinandos nuestras obligaciones y prioridades antes de realizar nuevos compromisos. Antes de aceptar cualquier cosa debemos examinar si el nuevo compromiso es importante para nosotros, si es algo que se considera verdaderamente vital, de lo contrario hay que dejarlo atrás.  

2. Es fundamental evaluar la cantidad de estrés que cualquier cosa puede generar, ya sea a mediano o largo plazo. Si supondrá algo más de estrés en un momento concreto o añadirá tensión al día  adía durante un tiempo. Ante un compromiso de este tipo no se debería decir que si supone meses de estrés añadido a nuestras actividades.

3. Se tiene que eliminar la culpabilidad de la ecuación, es preciso entender esto porque no hay que decir que sí a peticiones que se declinarían si no estuviera de por medio la culpabilidad o la obligación. Haciéndolo de esta forma probablemente el estrés aumentar y el resentimiento jugará también un importante papel en las relaciones.

4. Es preciso que antes de responder cualquier tipo de propuesta o sugerencia, lo pensemos de manera silenciosa, es decir, preferiblemente reservar un día para pensar sobre la petición y cómo encaja entre los compromisos ya existentes. Si hay que una decisión rápida, al menos hay que dedicar unos momentos para pensar sobre el tema antes de dar una contestación.

Cuando hablamos de este idea de decir No, tenemos que trabajar también en la forma de cómo hacerlo, de cómo ponerlo en práctica. Es bien sabido que esta es una acción difícil de llevarse a cabo y por eso es fundamental que tratemos de reconocer cuan capaz podemos llegar a ser y el valor y la determinación que podemos poseer que nos ayude a enfrentar ciertas cosas con un NO.  Es fácil decir una palabra como NO, pero hay ocasiones en las que no será fácil de decir, y más cuando el entorno pareciera estar condicionado como para dar una respuesta afirmativa, y no negativa como realmente queremos. Por esa razón, es comentaré ciertas cosas a tener en cuenta cuando decidimos presentar una negativa:

1. El poder del NO, hay que emplearlo sin miedo y sin tabúes porque cuando sentimos miedo, nos cohibimos y tomamos acciones que no podrían ser verdaderamente sanas. Cuando decimo No, hay que tener cuidado y no hacer junto  frases sustitutivas como: No estoy seguro o No creo que pueda, ya que ahí estas dando entre ver un mínimo de posibilidad y cuando es No, debe ser no.

2. Ser breves, nos ayuda a rehusar la petición no se aconseja desarrollar el tema. Incluso, esto supone evitar justificaciones o explicaciones elaboradas que al resto del mundo no le interesa. 

3. La honestidad, es la determinante en estos tipos de casos, porque no debemos fabricar razones para evitar la obligación. La verdad es siempre la mejor forma de rechazar a un amigo, familia o colega de trabajo. Hay que ser tajantes para evitar suplicas posteriores.

4. El respeto, como sabemos, en la vida siempre están llegando muchas buenas causas y es por ello que suele ser más difícil rechazar. Felicitar el esfuerzo del equipo a la vez que se comunica que no es posible realizar un nuevo compromiso muestra que existe respeto por lo que están tratando de conseguir los otros. Aplica perfectamente para aquellas cosas en donde detrás de nosotros hay una o más personas.

5. La firmeza es uno de los puntos más importantes, ya que a veces nos topamos con personas insistentes que no entienden el significado de un No, claro, real y rotundo, por esa razón, a veces debemos rechazar una petición varias veces antes de que la otra persona acepte la respuesta. Cuando esto sucede hay que mostrar firmeza y volver a decir que no de forma tranquila, con o sin el razonamiento original, según sea el caso.

Sí eres de esas personas que está acostumbrada a decir que sí, todo el tiempo no será nada fácil salir de ahí, pero es importante ser claros que, a veces decir no, nos ayuda a simplificar nuestras vidas y nos permite manejar el estrés, partiendo de la valoración propia de nuestro ser y evitando de cualquier modo algún tipo de conflicto que no nos permita avanzar hacia lo que verdaderamente queremos para nuestro propio bienestar.

Recuerda: Decir no, no es un acto de egoísmo, sino al contrario, es un acto de amor y respeto propio.


EDUARDO LUZ
Tarotista, Astrólogo y Vidente.
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